Comisionada Residente se expresa ante los casos federales por actos de corrupción

Washington, D.C. Los recientes casos por actos de corrupción y los que puedan seguir son muestra de qué hay mucho por hacer. Parece ser que algunos no quieren aprender de los errores del pasado. Me reitero en que el servicio público tiene que ser sinónimo de honestidad, quien lo utilice para beneficiarse personalmente tiene que ser repudiado.
Como a la mayoría del pueblo, me sorprendió el reciente arresto de alcalde de Guaynabo, Ángel Pérez, me duele porque me une una amistad con su familia. Sin embargo, nuestra responsabilidad ante el pueblo va por encima de la amistad. No hay cabida para expresiones tibias cuando somos los primeros que tenemos que dar el ejemplo. Ni el municipio, ni la colectividad política tienen espacio para estos actos donde se pierde la confianza de quienes vienen a servirse a si mismos, en vez de servirle a nuestra gente, el pueblo al que le pedimos la confianza para representarlos.
Puerto Rico no se merece un caso más, esto tiene que parar. Es repugnante y una vergüenza para mi ver estos esquemas de corrupción y cómo su entramado pone en peligro fondos federales y la confianza pública.
Me reafirmo en mis expresiones de la pasada semana y exijo al igual que lo hizo nuestro Gobernador que el alcalde de Guaynabo renuncie a su cargo y a las posiciones políticas que ostenta dentro de la colectividad. Así como reclamé anteriormente, todos los señalados deben renunciar a sus puestos para permitirle al pueblo tener un servicio honesto y libre de imputaciones.