El Ejemplo de John Lewis Por Jenniffer González Colón, Comisionada Residente

Para algunas personas, llegar al Congreso de los Estados Unidos es el logro de toda una vida. Pero John Lewis había construido un legado histórico mucho antes, como uno de los Grandes del Movimiento de Derechos Civiles. Un hombre que inyectaba inspiración y esperanza, comprometido con las luchas por la libertad y la justicia, dispuesto a arriesgarse por esa causa durante toda una vida. Estados Unidos ha perdido a uno de sus grandes líderes.
Nunca cedió en la lucha por lo que sentía correcto, pero siempre buscó lo bueno en los demás. Habiendo sufrido odio, discrimen y violencia, no se dejaría arrastrar por el odio.
Tuve el privilegio de haber podido reunirme, dialogar y servir en el Congreso con un defensor de la igualdad y los derechos civiles. Humilde a pesar de su grandeza, dulce y sereno, pero recio en sus convicciones. Su oficina tenía recuerdos de crudos momentos en la historia de la segregación de nuestra nación. Aún así, los recordaba como si hubieran sido ayer.
Tuve el privilegio de preguntarle y conversar sobre sus experiencias y siempre me dio mucho más tiempo del que regularmente las visitas congresionales duran. Su mirada mientras hablaba irradiaba una paz interior que hacía que el momento pareciera mágico.
John Lewis siempre apoyó el derecho de los puertorriqueños a elegir su propio futuro y lograr la plena igualdad como ciudadanos americanos, y pude contar con él como coautor del proyecto de Ley de Admisión de la Estadidad de Puerto Rico (H.R.4901). Además, se unió a nuestros esfuerzos para reconocer el servicio y el sacrificio de los soldados puertorriqueños del Regimiento de 65 de Infantería en los conflictos armados al ser coautor de la resolución para designar el 13 de abril como el Día Nacional de los Borinqueneers.
Con el mismo espíritu de justicia e igualdad, me pidió fuera la líder republicana para coliderar el proyecto de ley Cada Niño Merece una Familia (HR 3114), legislación que busca poner fin a la discriminación en las agencias de adopción y cuidado de crianza en todo la nación al prohibir la discriminación contra niños, jóvenes, familias e individuos por razón de religión, sexo (incluida la orientación sexual y la identidad de género) y el estado civil en la administración y prestación de servicios de bienestar infantil que reciben fondos federales. De mi parte fue un sí inmediato. Discrimen es discrimen no importa si es en ámbito político o social. De hecho soy la única republicana en ese proyecto.
La valiente defensa de la igualdad y la justicia del representante Lewis se extiende a la lucha por los derechos de la comunidad LGBTQ. Me enorgulleció unirme a él en el proyecto de ley para La Igualdad (Equality Act) que brindaría protección contra la discriminación para las personas LGBTQ según la Ley de Derechos Civiles de 1964.
La marcha hacia la verdadera justicia en la que John Lewis pasó su vida continúa: depende de nosotros continuarla. Habrá otros puentes para cruzar, y su coraje debería inspirarnos a cruzarlos contra cualquier oponente, pero siempre con amor y cuidado por nuestros semejantes.
Que sus seres queridos se consuelen al saber que su memoria continuará inspirando a muchos por venir. Nuestra nueva generación de Puertorriqueños aprende de su lenguaje de inclusión y su amor para combatir el odio. Gracias John. ( No le gustaba que lo llamara congresista Lewis o Mr. Lewis).